martes, 3 de enero de 2012

3 de enero de 2012

Madrid. 09:44h. Diario de a bordo. Fecha estelar: 3 de enero de 2012

Super Mario nos acompañó hoy en el viaje de metro de vuelta a casa.
Un simpático ecuatoriano disfrazado del famoso fontanero nos ha obsequiado con baile y alegría matutina.
Las caras de los ocasionales espectadores iban desde el regocijo, a la burla. Aunque de todas ellas se denotaba una cierta envidia sana ante tal desvergüenza y falta de sentido del ridículo.
Como decía la fábula: "¿Quien es el loco en realidad?"

Pablo volvió de Barcelona. Su autobús llegó con adelanto y no avisó. Cuando llegué a la Avenida América para ayudarle con el equipaje, ya estaba en casa. En fin...
Su desnudo alcoholizado en Nochevieja le está pasando factura. Apestaba a enfermedad y mucosidad.
Hoy tuvo entrevista de trabajo. A ver si tiene suerte.

No hay mucho qué contar. Mi capacidad de observación de hoy se ha visto mermada por un desinterés absoluto por lo que me rodeaba.
Apenas una pareja parlanchina, y un poco irritante, en el metro, de vuelta al trabajo, cuyo rostro femenino cambiaba constantemente de color.
Una dulce Dulcinea, mucho más bonita y menos idealizada que la literaria, se adormila apoyando la cabeza en un pasamanos.

El tiempo no se detiene.
Por mucho que lo intentemos.
Un día más.


Fin de la transmisión

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