lunes, 16 de enero de 2012

16 de enero de 2012

Madrid. 08:31h. Diario de a bordo. Fecha estelar: 16 de enero de 2012

Resaca. Y de las duras.

Los excesos de anoche en casa de Pablo pasan factura. Me he despertado a las 10:30h y no sabía como recomponerme.

Paula y Julio César estaban cortando jamón en la cocina. Lo de este tío es brutal. Ni un mal gesto. Alegre y como una rosa.
Todo un profesional.
De mayor quiero ser como él.

Vuelta interminable a casa, entre sudores y ojeras. Tenía peor aspecto que el vagabundo que dormía en el bloque de asientos contiguos, que, según me ha comentado, se recorría la línea entera una y otra vez para poder dormir en caliente.
Y luego muchos nos quejamos. Panda de capullos que somos...

A las 13:00h he llegado por fin a casa. Lomo-queso y conversación vía Facebook con Mariela, rumana que trabajaba como intérprete en mi anterior trabajo.

Nunca hemos hablado en persona, pero sí teníamos bastante trato telefónico y alguna vez por este mismo medio, a petición suya.
Muy guapa. Toda una mujerona de 40 años, dos hijos y dos matrimonios.
La independencia por bandera, me cuenta su intención de salir de España cuando su hijo mayor finalice el bachillerato. Dirección: Australia, donde reside una de sus hermanas.
Si lo consigue, bien por ella.
Charla sobre sus hijos. ¿Qué madre no lo haría?
Me hace un poco la pelota, pues mi conversación no es tan interesante. Siempre me han dicho que mi voz por teléfono resulta muy impresionante.
Las decepciones vienen después.

Queda pendiente esa copa que debíamos haber tomado hace semanas.

Despedida y cierre, pues esta noche he de ir al trabajo y la resaca me va a complicar la jornada. Nunca aprenderé a no mezclar...

En...


Fin (de la transmisión)

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