Madrid. 09:29h. Diario de a bordo. Fecha estelar: 4 de enero de 2012
La palabra del Señor llegó a nosotros sobre las 8:30h de la mañana de hoy.
Bajo la forma de una concienciada mujer, negra, unos 60 años, abrigo raído y botas gastadas, Biblia en la mano y coraje suficiente para preocuparse de todos y por todos. Para salvarnos.
Inasequible al desaliento.
Sin locura en su rostro y actos, sino una gran abnegación.
No pedía limosna, ofrecía fe y escapatoria al sufrimiento.
Ni las miradas esquivas, ni la indeferencia, ni la compunción pueden con ella.
Admiro fervientemente a esa mujer.
Hoy desayuné a lo grande. Huevos fritos con lomo.
Conseguí el dinero suficiente para paliar, de momento, las deudas de este mes. El viaje a Barcelona peligra, pero ya encontraré una solución.
Espíritu O'Hara.
Caí en la cama como un bendito. (¿Tendrá algo que ver la gran beata del metro?).
No he vuelto a abrir los ojos hasta pasadas las 20:30h.
Mañana toca visita a piso. hay que recortar gastos como sea.
Cambios, cambios, cambios...
Bowie salta a la palestra.
Fin de la transmisión
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