miércoles, 25 de enero de 2012

25 de enero de 2012

Alcolea de Calatrava. 15:39h. Diario de a bordo. Fecha estelar: 25 de enero de 2012

Me van a despedir.

Lo intuyo. Es una sensación basada en hechos consumados.
Hace unos días falté al trabajo a causa de una infección en el oído. Debido a trabajar a caballo entre dos días, falté un día más de lo que mi justificante médico permitía.

Soy una mezcla entrañable entre despistado y gilipollas.

Tras hablar con Administración (y mentir miserablemente al afirmar que presentaría justificante de ese día), me han deslizado que si no lo presento, mi caso pasará al departamento de sanciones.
Me gustaría afirmar que estoy preocupado y temeroso... pero no sé mentirme.

Por tanto, estoy aprovechando estas vacaciones para romper mi rutina de vagancia un par de horas al día y enviar CV por internet a todo el territorio español y a aquellas ofertas en el extranjero donde pidan castellano-parlantes o donde el idioma sea tan importante como la promesa de una nueva pareja. Curiosamente tengo una entrevista de trabajo el día 30, cuando vuelva a Madrid.


Hoy visité el refugio donde tengo a mis perros: Eneko y Morrison.
Se me parte el alma cada vez que voy a verles. No están mal atendidos, pero volver a casa sin ellos se me hace más insoportable que una derrota del Barça de baloncesto.
Paseo de hora y cuarto por los campos llenos de olivos que se encuentran más allá del refugio.

El amor (si se le puede llamar así) y el cariño incondicional que te da un animal, no es comparable al de ningún ser humano.
Hacen que mi escasa sensibilidad aflore cuando estoy con ellos y me lamen o se me echan encima moviendo el rabo y ladrando de alegría.

Siempre he tenido la absoluta convicción de que me sería más fácil matar con mis propias manos a un ser humano (políticos y funcionarios manchegos no cuentan como tales) que a cualquier animal. Recuerdo que, de niño, ni siquiera me veía capaz de matar a las moscas veraniegas...

¿Será un síntoma de psicopatía... o de sentido común?

Toca pensar en ello...


Fin de la transmisión

No hay comentarios:

Publicar un comentario