Cornellà de Llobregat, 2:39h. Diario de a bordo. Fecha estelar: 29 de enero de 2014
Otra vez tocándome los huevos en el curro.
Fin de semana extraño, en que me he gastado unos 60€ en una noche (de sábado) en que sólo iba a ir al cine. A ver, además, una película que no me interesaba lo más mínimo ("Nymphomaniac Acto 1"), a petición de una amiga, a la que habían dado plantón.
La película fue impresionante, y me dejó clavado a la butaca, aun cuando los créditos habían acabado. Jodido danés loco y pedante...
Luego unas copas. Pisar de nuevo una discoteca (resulta que han quitado las "lentas". Me hago viejo) y sexo inesperado, exploratorio, experimental y maratoniano bien entrada la mañana.
He de reconocer que la sesión de cine fue productiva. No sabe lo que se perdió el imbécil que dio plantón a mi amiga.
Dejarse llevar resulta placentero, a pesar de que luego haya que lidiar con las consecuencias. Si bien es cierto, éstas procuro que se queden en un ámbito en que pueda manejarlas y asumirlas sin ninguna dificultad, y sin tener que dar la paliza a ningún@ de los que se consideran amig@s.
Bien es cierto, también, que hay muy pocas cosas que no pueda asumir. Como cualquier persona que no se aferre al mantra de la perpetua negación y autoengaño.
Un lunes rocambolesco, en que tuve que declarar como imputado en el juzgado. Nunca me habían leído los derechos y fue bastante curioso y enervante.
Una pantomima, teniendo en cuenta que el denunciante aún no ha sido localizado. Quizá se esté repensando eso de presentar denuncias falsas. Veremos en qué termina esto.
(inciso: acaba de llamar un operario que se ha confundido de semana y pensaba que estaba de guardia. Celebro no ser el único empanado de la empresa).
Lo mejor de la declaración: la jueza en prácticas que me la tomó. Qué cosa mais linda de mujer. Me dieron ganas de invitarla a un café, una cena, un piso o una vida en común.
Mi compañera de trabajo, un Sol personificado de persona, me ha dejado un dulce en mi estantería. Y fruta y yogures en la nevera. Creo que el ser unos meses mayor que yo hace que me vea como su hermanito.
Aún quedan personas que vale la pena apreciar.
Incluso a algunas que te mandan sms sarcásticos y reprobatorios de madrugada y te despiertan, tocándote los huevos.
Que bonito cierre de círculo.
Fin de la transmisión
miércoles, 29 de enero de 2014
viernes, 24 de enero de 2014
24 de enero de 2014
Cornellà de Llobregat, 6:01h. Diario de a bordo. Fecha estelar: 24 de enero de 2014
La ensobradora automática de la oficina atrona, pero puedo abstraerme gracias a estos auriculares baratos, que me llevan, a través de los siglos, desde Mozart o Mahler, hasta Chromatics o Avicii. Sin dejar de lado los imprescindibles: Miles y Theo.
El jefe se ha vengado bien de estos días pasados con poco trabajo. Por suerte, llevo el suficiente tiempo aquí como para saber cómo esquivar lo indeseable y seguir disfrutando del silencio y la holgazanería.
En unas dos horas estaré follando. Y sé que no debería hacerlo.
Pero no lo puedo evitar.
Debería quedarme en mi casa, después de un turno de 10 horas.
Debería evitar esa desagradable sensación del después. De sentirme un cabrón manipulador.
El sexo debería atenerse únicamente a aquellas personas que no te importan.
O, aún mejor, a aquellas personas a las que no importas.
Utilizamos el sexo, más que a menudo, y a medida que crecemos, como sustitutivo del amor.
Algun@s son un@s cobardes, que temen la vaga posibilidad de volver a sufrir. Y abren las piernas o sacan la polla a paseo, a la mínima, porque no quieren volver a enfrentarse a eso de enamorarse, y tal.
Otr@s tienen tal ansia de compañía y atención, que se van con quien se las preste.
Otr@s disfrutan de él. como debe ser.
El sexo es tan fácil de conseguir, como difícil es el amor.
Fin de la transmisión.
La ensobradora automática de la oficina atrona, pero puedo abstraerme gracias a estos auriculares baratos, que me llevan, a través de los siglos, desde Mozart o Mahler, hasta Chromatics o Avicii. Sin dejar de lado los imprescindibles: Miles y Theo.
El jefe se ha vengado bien de estos días pasados con poco trabajo. Por suerte, llevo el suficiente tiempo aquí como para saber cómo esquivar lo indeseable y seguir disfrutando del silencio y la holgazanería.
En unas dos horas estaré follando. Y sé que no debería hacerlo.
Pero no lo puedo evitar.
Debería quedarme en mi casa, después de un turno de 10 horas.
Debería evitar esa desagradable sensación del después. De sentirme un cabrón manipulador.
El sexo debería atenerse únicamente a aquellas personas que no te importan.
O, aún mejor, a aquellas personas a las que no importas.
Utilizamos el sexo, más que a menudo, y a medida que crecemos, como sustitutivo del amor.
Algun@s son un@s cobardes, que temen la vaga posibilidad de volver a sufrir. Y abren las piernas o sacan la polla a paseo, a la mínima, porque no quieren volver a enfrentarse a eso de enamorarse, y tal.
Otr@s tienen tal ansia de compañía y atención, que se van con quien se las preste.
Otr@s disfrutan de él. como debe ser.
El sexo es tan fácil de conseguir, como difícil es el amor.
Fin de la transmisión.
jueves, 23 de enero de 2014
23 de enero de 2014
Cornellà de Llobregat, 5:05h. Diario de a bordo. Fecha estelar: 23 de enero de 2014
Loquillo ocupa uno de mis oídos, dos horas después de haber terminado el trabajo de toda la noche.
Cuatro horas antes de que acabe el turno.
He escuchado unas 35 canciones y en varias he topado con palabras que describen algunas de las sensaciones que me cruzan entre las orejas.
Siempre hay alguien que expresa mejor lo que sientes, que tú mismo.
Sugestión y adaptación de la Realidad, creo que lo llaman.
El silencio que hay aquí por la noche es estupendo.
(Sólo ha sido fragmentado por una sesión de sexo telefónico con una gran amiga).
(También ha sido estupendo).
Fogelström lo clavó en los 40.
Cuando las buenas gentes duermen, sólo quedan en pie las personas.
Fin de la transmisión
Loquillo ocupa uno de mis oídos, dos horas después de haber terminado el trabajo de toda la noche.
Cuatro horas antes de que acabe el turno.
He escuchado unas 35 canciones y en varias he topado con palabras que describen algunas de las sensaciones que me cruzan entre las orejas.
Siempre hay alguien que expresa mejor lo que sientes, que tú mismo.
Sugestión y adaptación de la Realidad, creo que lo llaman.
El silencio que hay aquí por la noche es estupendo.
(Sólo ha sido fragmentado por una sesión de sexo telefónico con una gran amiga).
(También ha sido estupendo).
Fogelström lo clavó en los 40.
Cuando las buenas gentes duermen, sólo quedan en pie las personas.
Fin de la transmisión
miércoles, 22 de enero de 2014
22 de enero de 2014
Cornellà de Llobregat, 5:36h. Diario de a bordo. Fecha estelar: 22 de enero de 2014
Mi trabajo es tan detestable, que ha hecho que me acuerde de este blog.
La única ventaja que tiene es su conexión a internet y cierta laxitud de mi responsable directo, a la hora de usarl@.
Ventajas de trabajar solo. Recuerdos de Madrid. Estancamiento personal, plasmado en lo laboral.
Uno de los pocos avances en estos casi dos años, ha sido que ahora follo más. Curioso, pues estoy más gordo, más calvo, y tengo peor humor.
Supongo que atrae demasiado la sudapollez.
O que me he convertido en el golfo que siempre quise ser. Al menos en parte.
En unos meses estaré de nuevo buscándome la vida en el extranjero. Si el hado adverso no me hace la puñeta.
Me siento un Céline del tres al cuarto. Sin su desmedida locura y genialidad, pero con las mismas ansias de tirar todo por la borda y estar en constante movimiento.
Inmadurez, lo llaman muchos (demasiados). Sentido común, afirmo yo.
La simpleza y/o complejidad de una persona se puede medir en su grado de acatamiento y expectativas.
Siempre he perseguido la senda del perdedor del viejo Hank.
Sigo en ello, sin saber muy bien por qué, pero sin arrepentirme jamás. Nunca seré un tipo duro. Sólo me queda resistir y fortalecer la cocorota, de tanto querer superar el muro... a cabezazos.
El Amor se resiste, como una vendedora de cosméticos timorata.
La Pasión se desborda, cuando se trata de instintos desconocidos.
El Odio lo mantengo a buen recaudo, para aquell@s que realmente lo merecen. Me resulta demasiado precioso, como para malgastarlo en futilidades.
El Miedo continúa ahí.
El Dolor sólo atañe a lo físico, aunque en ocasiones, insiste en trascender.
Echo de menos al viejo gnomo de la mochila. Es probable que se haya marchado para siempre.
Necesito un trabajo de día.
O mejor, necesito cobrar sin trabajar. Y viajar. Y cambiar.
Y reventar, para volver a empezar.
Que original ¿no?
Fin de la transmisión.
Mi trabajo es tan detestable, que ha hecho que me acuerde de este blog.
La única ventaja que tiene es su conexión a internet y cierta laxitud de mi responsable directo, a la hora de usarl@.
Ventajas de trabajar solo. Recuerdos de Madrid. Estancamiento personal, plasmado en lo laboral.
Uno de los pocos avances en estos casi dos años, ha sido que ahora follo más. Curioso, pues estoy más gordo, más calvo, y tengo peor humor.
Supongo que atrae demasiado la sudapollez.
O que me he convertido en el golfo que siempre quise ser. Al menos en parte.
En unos meses estaré de nuevo buscándome la vida en el extranjero. Si el hado adverso no me hace la puñeta.
Me siento un Céline del tres al cuarto. Sin su desmedida locura y genialidad, pero con las mismas ansias de tirar todo por la borda y estar en constante movimiento.
Inmadurez, lo llaman muchos (demasiados). Sentido común, afirmo yo.
La simpleza y/o complejidad de una persona se puede medir en su grado de acatamiento y expectativas.
Siempre he perseguido la senda del perdedor del viejo Hank.
Sigo en ello, sin saber muy bien por qué, pero sin arrepentirme jamás. Nunca seré un tipo duro. Sólo me queda resistir y fortalecer la cocorota, de tanto querer superar el muro... a cabezazos.
El Amor se resiste, como una vendedora de cosméticos timorata.
La Pasión se desborda, cuando se trata de instintos desconocidos.
El Odio lo mantengo a buen recaudo, para aquell@s que realmente lo merecen. Me resulta demasiado precioso, como para malgastarlo en futilidades.
El Miedo continúa ahí.
El Dolor sólo atañe a lo físico, aunque en ocasiones, insiste en trascender.
Echo de menos al viejo gnomo de la mochila. Es probable que se haya marchado para siempre.
Necesito un trabajo de día.
O mejor, necesito cobrar sin trabajar. Y viajar. Y cambiar.
Y reventar, para volver a empezar.
Que original ¿no?
Fin de la transmisión.
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