Madrid. 09:24h. Diario de a bordo. Fecha estelar: 8 de enero de 2012
Los días en que no pasa nada reseñable (los más, dicho sea de paso), son días aptos para las IDO's (Idas de Olla).
Pablo se muda. Definitivamente necesitamos espacio propio. Mañana ha de visitar y evaluar cuatro habitaciones.
El Madrid le ha cascado cinco al Granda. Machacando a los débiles, como de costumbre.
Me viene en estos momentos a la mente la película Equus, de Sidney Lumet, basada en la obra de teatro de Shaffer. Una oda a la pasión, presente en la juventud iracunda, sensible, zoofílica...
La pasión, se dice, mueve el mundo.
La pasión está cada vez más en desuso. Se encuentra demasiado a menudo en los lugares equivocados. En los seguidores de competiciones deportivas. Y, aún asi, no se trata más que de exaltación, descarga de frustración, cafrería...
La pasión en las relaciones sociales y personales se suele circunspectar (palabra que no sé si existe, pero que debería) al sexo. Frecuentes son las crisis de pareja debido a la "pérdida de la pasión". Estas parejas suelen estar muertas mucho antes. Casi desde el principio. Pero a menudo los miembros sólo toman consciencia cuando falla la cama.
[...] el alimento del Amor, es la confianza, el respeto... y un colchón.
La verdadera pasión se encuentra dentro de uno mismo. En sus actos, en sus palabras, en sus relaciones, en sus circunstancias...
La verdadera pasión nos coge de las pelotas/ovarios y nos convierte en suicidas emocionales, en kamikazes vitales. Nos acerca al riesgo, tomándolo como punto de partida.
La verdadera pasión nos conduce a la locura consciente. A la pérdida del miedo.
La verdadera pasión se muestra en pequeñas dosis. Es inaguantable.
La verdadera pasión agota, hunde, nos hace sucumbir.
Es, en la práctica, casi inexistente.
En tiempos de supuesta racionalidad, nos acotamos a aquella situación que, ingenuamente, denunciaba Chaplin.
Pensamos demasiado, y sentimos muy poco
Sintamos.
Que ya va siendo hora.
Dejándonos llevar en 5
4
3
2
1
...
Fin de la transmisión
No hay comentarios:
Publicar un comentario