Ripollet, 14:38h. Diario de a bordo. Fecha estelar: 16 de febrero de 2014
"Mi padre ha fallecido esta madrugada. Ahora ya puede descansar".
Este mensaje de texto llegó a mi móvil ayer a las 8:34h. Enviado por mi mejor amigo.
Una enfermedad se lo ha llevado a los 62 años, tras 24 de combates.
Recuerdo a su padre como, esencialmente, una gran persona.
Inquieto y laboriosos, pero tranquilo y afable.
Gran aficionado al vino, pero no un borrachín.
Excelente regateador y servicial en los tiempos en que tenía su tienda de animales en el garaje de su casa.
Y un gran aficionado a hacer de sus hijos cómplices de sus afanes de expansión urbanística del hogar, defecto de su pasado albañilístico.
Se ha ido intentando molestar lo menos posible. Casi sin quejarse y dormido sus últimos días.
Probablemente se hubiese cabreado como una mona si hubiese podido ver las lágrimas que se han vertido hoy en su funeral.
Hubiese refunfuñado, por haber devenido el centro de atención, y hubiera repartido alguna colleja, para espabilar al personal, ante lo que él consideraría una nimiedad, como es el morirse.
Ayer murió una gran persona, que deja como legado una gran mujer y tres hijos estupendos. Por una vez, quizá una de las pocas, se cumple el tópico "siempre se van los mejores", que unifica a las personas como buenas en el momento de fallecer (aunque hayan sido unos cabrones irredentos mientras respiraban).
Podría exprimir un poco el morbo y contar las escenas que se han vivido en la iglesia y el crematorio. O como me he sentido. O como pienso que aún ha de pasar lo más duro: tomar consciencia de la ausencia y el silencio de un armario con ropa que no se volverá a usar.
Pero prefiero recordar la última vez que, hace apenas un mes, sonreía condescendientemente ante mis bromas y payasadas, a las que me aferraba para evitar pensar en lo que podía ocurrir.
Y cómo se enfadaba con su mujer y sus hijos por estar demasiado pendientes de él.
Hoy es un día triste. Y apenas salen las palabras mínimas para describir tal torbellino de sentimientos.
Fin de la transmisión
Diarios de un vago forzoso
domingo, 16 de febrero de 2014
sábado, 1 de febrero de 2014
1 de febrero de 2014
Cornellà de Llobregat, 5:31h. Diario de a bordo. Fecha estelar: 1 de febrero de 2014
Mozart. Compendio de sus obras más famosas.
Madrugada del viernes al sábado, de nuevo encerrado aquí, entre estas blancas paredes, con ventanas a la recepción, mientras divago y/o reflexiono sobre sentimientos tales como el asco, la culpa, la alienación, el aburrimiento o el optimismo.
La oscuridad de fuera no llega aquí, hasta que he decidido apagar las luces de toda la oficina. Y aún entonces, las pantallas del ordenador convocan su luz verdosa, para torturarme.
El Clasicismo ligero, con suaves contrapuntos y complementos barrocos, de Wolfang resulta ideal para aislarse de lo mundanal y adentrarse en los límites de uno mismo. Cada nota, incluso en las composiciones más "sencillas" (término ignominioso para el artista), transporta a la epicidad, a lo solemne, a la alegría que sólo una mente brillante, traumada, puede lograr.
Admiramos a los genios, sin darnos cuenta, como dice mi ocasional compañera de trabajo, de que estamos loando a la locura. Y la locura supone sufrimiento, para el loco.
No es de extrañar, pues, que muchos de los grandes maestros de la Historia, en sus respectivas disciplinas artísticas, lograran su ansiado reconocimiento tras la muerte.
Buscaban, much@s, encajar en una sociedad desconcertante, apelando a su genialidad, para no sentirse excluidos.
¿Quién decide qué es bueno y qué no? Las modas y l@s crític@s estipulan, a lo largo de sus vidas, qué es bueno y que no. Se dicen expertos, y la gente de a pie sigue sus directrices a pies juntillas (valga la redundancia).
Vemos exposiciones, conciertos, películas, libros, performances, danzas, espectáculos que, objetivamente hablando, son pura basura.
Y, aún así, gozan de gran reconocimiento y asistencia masiva.
"Para gustos, colores", reza la frase hecha.
Pues vale.
Pero no cuela.
Me gusta Mozart. Y Mahler. Y Miles Davis. Y Teo Monk, Y ACDC. Y Janis Joplin, Leonard Cohen, Avicii, Nino Bravo, Sabina, Rota... Bukowski, Carver, Medina, Fante, Toole, Camus, King, Asimov, Kafka... Scorsesse, Kitano, Curtiz, Kieslowski, Haneke, Weir, Eastwood, Kubrick... Munch, Hooper, Michelangelo, Gehry, Pollock... Bakunin, Hitler, de Beauvoir, Schopenhauer...
Y, a menudo, pienso, si no estoy influido por el misticismo que rodea a todos ellos.
Resulta casi un sacrilegio poner a gente tan dispar en la misma frase.
Todos ellos son conocidos por el gran público. Por su innegable talento. Por su persistencia. por su locura.
Y, quizá sólo un poco, por su capacidad para venderse.
Adoraría ser por un momento uno de esos "gafastas" (conocidos de un tiempo a esta parte como "hipsters", aunque para mí siguen siendo unos capullos que desperdician su vasta cultura, por su enorme elitismo e ínfulas). Me siento un completo ignorante en demasiadas materias.
Y, aunque intento "culturizarme", no consigo llegar ni a un 10% de lo que existe.
Siempre en busca del artista anónimo.
Nos queda la opción de mirarnos al espejo.
No hay movimiento artístico más impactante que la Realidad y nuestro enfrentamiento a ella.
Aunque siempre es el primero que evitamos, si somos inteligentes y conscientes de nuestra, mayormente, mediocridad.
Por eso tienen, para mí, tanto valor los autorretratos (ya sean literales o simbólicos).
La valentía de expresarse y enfrentarse a uno mismo y a sus sentimientos no es un hecho loable.
Es una puta genialidad, que sirve para expulsar aquello que odiamos, o para no cejar en la autotortura.
Probablemente dependa de cómo nos presentemos (y, evidentemente, cómo nos vemos) a nosotros mismos.
Fin de la transmisión
Mozart. Compendio de sus obras más famosas.
Madrugada del viernes al sábado, de nuevo encerrado aquí, entre estas blancas paredes, con ventanas a la recepción, mientras divago y/o reflexiono sobre sentimientos tales como el asco, la culpa, la alienación, el aburrimiento o el optimismo.
La oscuridad de fuera no llega aquí, hasta que he decidido apagar las luces de toda la oficina. Y aún entonces, las pantallas del ordenador convocan su luz verdosa, para torturarme.
El Clasicismo ligero, con suaves contrapuntos y complementos barrocos, de Wolfang resulta ideal para aislarse de lo mundanal y adentrarse en los límites de uno mismo. Cada nota, incluso en las composiciones más "sencillas" (término ignominioso para el artista), transporta a la epicidad, a lo solemne, a la alegría que sólo una mente brillante, traumada, puede lograr.
Admiramos a los genios, sin darnos cuenta, como dice mi ocasional compañera de trabajo, de que estamos loando a la locura. Y la locura supone sufrimiento, para el loco.
No es de extrañar, pues, que muchos de los grandes maestros de la Historia, en sus respectivas disciplinas artísticas, lograran su ansiado reconocimiento tras la muerte.
Buscaban, much@s, encajar en una sociedad desconcertante, apelando a su genialidad, para no sentirse excluidos.
¿Quién decide qué es bueno y qué no? Las modas y l@s crític@s estipulan, a lo largo de sus vidas, qué es bueno y que no. Se dicen expertos, y la gente de a pie sigue sus directrices a pies juntillas (valga la redundancia).
Vemos exposiciones, conciertos, películas, libros, performances, danzas, espectáculos que, objetivamente hablando, son pura basura.
Y, aún así, gozan de gran reconocimiento y asistencia masiva.
"Para gustos, colores", reza la frase hecha.
Pues vale.
Pero no cuela.
Me gusta Mozart. Y Mahler. Y Miles Davis. Y Teo Monk, Y ACDC. Y Janis Joplin, Leonard Cohen, Avicii, Nino Bravo, Sabina, Rota... Bukowski, Carver, Medina, Fante, Toole, Camus, King, Asimov, Kafka... Scorsesse, Kitano, Curtiz, Kieslowski, Haneke, Weir, Eastwood, Kubrick... Munch, Hooper, Michelangelo, Gehry, Pollock... Bakunin, Hitler, de Beauvoir, Schopenhauer...
Y, a menudo, pienso, si no estoy influido por el misticismo que rodea a todos ellos.
Resulta casi un sacrilegio poner a gente tan dispar en la misma frase.
Todos ellos son conocidos por el gran público. Por su innegable talento. Por su persistencia. por su locura.
Y, quizá sólo un poco, por su capacidad para venderse.
Adoraría ser por un momento uno de esos "gafastas" (conocidos de un tiempo a esta parte como "hipsters", aunque para mí siguen siendo unos capullos que desperdician su vasta cultura, por su enorme elitismo e ínfulas). Me siento un completo ignorante en demasiadas materias.
Y, aunque intento "culturizarme", no consigo llegar ni a un 10% de lo que existe.
Siempre en busca del artista anónimo.
Nos queda la opción de mirarnos al espejo.
No hay movimiento artístico más impactante que la Realidad y nuestro enfrentamiento a ella.
Aunque siempre es el primero que evitamos, si somos inteligentes y conscientes de nuestra, mayormente, mediocridad.
Por eso tienen, para mí, tanto valor los autorretratos (ya sean literales o simbólicos).
La valentía de expresarse y enfrentarse a uno mismo y a sus sentimientos no es un hecho loable.
Es una puta genialidad, que sirve para expulsar aquello que odiamos, o para no cejar en la autotortura.
Probablemente dependa de cómo nos presentemos (y, evidentemente, cómo nos vemos) a nosotros mismos.
Fin de la transmisión
miércoles, 29 de enero de 2014
29 de enero de 2014
Cornellà de Llobregat, 2:39h. Diario de a bordo. Fecha estelar: 29 de enero de 2014
Otra vez tocándome los huevos en el curro.
Fin de semana extraño, en que me he gastado unos 60€ en una noche (de sábado) en que sólo iba a ir al cine. A ver, además, una película que no me interesaba lo más mínimo ("Nymphomaniac Acto 1"), a petición de una amiga, a la que habían dado plantón.
La película fue impresionante, y me dejó clavado a la butaca, aun cuando los créditos habían acabado. Jodido danés loco y pedante...
Luego unas copas. Pisar de nuevo una discoteca (resulta que han quitado las "lentas". Me hago viejo) y sexo inesperado, exploratorio, experimental y maratoniano bien entrada la mañana.
He de reconocer que la sesión de cine fue productiva. No sabe lo que se perdió el imbécil que dio plantón a mi amiga.
Dejarse llevar resulta placentero, a pesar de que luego haya que lidiar con las consecuencias. Si bien es cierto, éstas procuro que se queden en un ámbito en que pueda manejarlas y asumirlas sin ninguna dificultad, y sin tener que dar la paliza a ningún@ de los que se consideran amig@s.
Bien es cierto, también, que hay muy pocas cosas que no pueda asumir. Como cualquier persona que no se aferre al mantra de la perpetua negación y autoengaño.
Un lunes rocambolesco, en que tuve que declarar como imputado en el juzgado. Nunca me habían leído los derechos y fue bastante curioso y enervante.
Una pantomima, teniendo en cuenta que el denunciante aún no ha sido localizado. Quizá se esté repensando eso de presentar denuncias falsas. Veremos en qué termina esto.
(inciso: acaba de llamar un operario que se ha confundido de semana y pensaba que estaba de guardia. Celebro no ser el único empanado de la empresa).
Lo mejor de la declaración: la jueza en prácticas que me la tomó. Qué cosa mais linda de mujer. Me dieron ganas de invitarla a un café, una cena, un piso o una vida en común.
Mi compañera de trabajo, un Sol personificado de persona, me ha dejado un dulce en mi estantería. Y fruta y yogures en la nevera. Creo que el ser unos meses mayor que yo hace que me vea como su hermanito.
Aún quedan personas que vale la pena apreciar.
Incluso a algunas que te mandan sms sarcásticos y reprobatorios de madrugada y te despiertan, tocándote los huevos.
Que bonito cierre de círculo.
Fin de la transmisión
Otra vez tocándome los huevos en el curro.
Fin de semana extraño, en que me he gastado unos 60€ en una noche (de sábado) en que sólo iba a ir al cine. A ver, además, una película que no me interesaba lo más mínimo ("Nymphomaniac Acto 1"), a petición de una amiga, a la que habían dado plantón.
La película fue impresionante, y me dejó clavado a la butaca, aun cuando los créditos habían acabado. Jodido danés loco y pedante...
Luego unas copas. Pisar de nuevo una discoteca (resulta que han quitado las "lentas". Me hago viejo) y sexo inesperado, exploratorio, experimental y maratoniano bien entrada la mañana.
He de reconocer que la sesión de cine fue productiva. No sabe lo que se perdió el imbécil que dio plantón a mi amiga.
Dejarse llevar resulta placentero, a pesar de que luego haya que lidiar con las consecuencias. Si bien es cierto, éstas procuro que se queden en un ámbito en que pueda manejarlas y asumirlas sin ninguna dificultad, y sin tener que dar la paliza a ningún@ de los que se consideran amig@s.
Bien es cierto, también, que hay muy pocas cosas que no pueda asumir. Como cualquier persona que no se aferre al mantra de la perpetua negación y autoengaño.
Un lunes rocambolesco, en que tuve que declarar como imputado en el juzgado. Nunca me habían leído los derechos y fue bastante curioso y enervante.
Una pantomima, teniendo en cuenta que el denunciante aún no ha sido localizado. Quizá se esté repensando eso de presentar denuncias falsas. Veremos en qué termina esto.
(inciso: acaba de llamar un operario que se ha confundido de semana y pensaba que estaba de guardia. Celebro no ser el único empanado de la empresa).
Lo mejor de la declaración: la jueza en prácticas que me la tomó. Qué cosa mais linda de mujer. Me dieron ganas de invitarla a un café, una cena, un piso o una vida en común.
Mi compañera de trabajo, un Sol personificado de persona, me ha dejado un dulce en mi estantería. Y fruta y yogures en la nevera. Creo que el ser unos meses mayor que yo hace que me vea como su hermanito.
Aún quedan personas que vale la pena apreciar.
Incluso a algunas que te mandan sms sarcásticos y reprobatorios de madrugada y te despiertan, tocándote los huevos.
Que bonito cierre de círculo.
Fin de la transmisión
viernes, 24 de enero de 2014
24 de enero de 2014
Cornellà de Llobregat, 6:01h. Diario de a bordo. Fecha estelar: 24 de enero de 2014
La ensobradora automática de la oficina atrona, pero puedo abstraerme gracias a estos auriculares baratos, que me llevan, a través de los siglos, desde Mozart o Mahler, hasta Chromatics o Avicii. Sin dejar de lado los imprescindibles: Miles y Theo.
El jefe se ha vengado bien de estos días pasados con poco trabajo. Por suerte, llevo el suficiente tiempo aquí como para saber cómo esquivar lo indeseable y seguir disfrutando del silencio y la holgazanería.
En unas dos horas estaré follando. Y sé que no debería hacerlo.
Pero no lo puedo evitar.
Debería quedarme en mi casa, después de un turno de 10 horas.
Debería evitar esa desagradable sensación del después. De sentirme un cabrón manipulador.
El sexo debería atenerse únicamente a aquellas personas que no te importan.
O, aún mejor, a aquellas personas a las que no importas.
Utilizamos el sexo, más que a menudo, y a medida que crecemos, como sustitutivo del amor.
Algun@s son un@s cobardes, que temen la vaga posibilidad de volver a sufrir. Y abren las piernas o sacan la polla a paseo, a la mínima, porque no quieren volver a enfrentarse a eso de enamorarse, y tal.
Otr@s tienen tal ansia de compañía y atención, que se van con quien se las preste.
Otr@s disfrutan de él. como debe ser.
El sexo es tan fácil de conseguir, como difícil es el amor.
Fin de la transmisión.
La ensobradora automática de la oficina atrona, pero puedo abstraerme gracias a estos auriculares baratos, que me llevan, a través de los siglos, desde Mozart o Mahler, hasta Chromatics o Avicii. Sin dejar de lado los imprescindibles: Miles y Theo.
El jefe se ha vengado bien de estos días pasados con poco trabajo. Por suerte, llevo el suficiente tiempo aquí como para saber cómo esquivar lo indeseable y seguir disfrutando del silencio y la holgazanería.
En unas dos horas estaré follando. Y sé que no debería hacerlo.
Pero no lo puedo evitar.
Debería quedarme en mi casa, después de un turno de 10 horas.
Debería evitar esa desagradable sensación del después. De sentirme un cabrón manipulador.
El sexo debería atenerse únicamente a aquellas personas que no te importan.
O, aún mejor, a aquellas personas a las que no importas.
Utilizamos el sexo, más que a menudo, y a medida que crecemos, como sustitutivo del amor.
Algun@s son un@s cobardes, que temen la vaga posibilidad de volver a sufrir. Y abren las piernas o sacan la polla a paseo, a la mínima, porque no quieren volver a enfrentarse a eso de enamorarse, y tal.
Otr@s tienen tal ansia de compañía y atención, que se van con quien se las preste.
Otr@s disfrutan de él. como debe ser.
El sexo es tan fácil de conseguir, como difícil es el amor.
Fin de la transmisión.
jueves, 23 de enero de 2014
23 de enero de 2014
Cornellà de Llobregat, 5:05h. Diario de a bordo. Fecha estelar: 23 de enero de 2014
Loquillo ocupa uno de mis oídos, dos horas después de haber terminado el trabajo de toda la noche.
Cuatro horas antes de que acabe el turno.
He escuchado unas 35 canciones y en varias he topado con palabras que describen algunas de las sensaciones que me cruzan entre las orejas.
Siempre hay alguien que expresa mejor lo que sientes, que tú mismo.
Sugestión y adaptación de la Realidad, creo que lo llaman.
El silencio que hay aquí por la noche es estupendo.
(Sólo ha sido fragmentado por una sesión de sexo telefónico con una gran amiga).
(También ha sido estupendo).
Fogelström lo clavó en los 40.
Cuando las buenas gentes duermen, sólo quedan en pie las personas.
Fin de la transmisión
Loquillo ocupa uno de mis oídos, dos horas después de haber terminado el trabajo de toda la noche.
Cuatro horas antes de que acabe el turno.
He escuchado unas 35 canciones y en varias he topado con palabras que describen algunas de las sensaciones que me cruzan entre las orejas.
Siempre hay alguien que expresa mejor lo que sientes, que tú mismo.
Sugestión y adaptación de la Realidad, creo que lo llaman.
El silencio que hay aquí por la noche es estupendo.
(Sólo ha sido fragmentado por una sesión de sexo telefónico con una gran amiga).
(También ha sido estupendo).
Fogelström lo clavó en los 40.
Cuando las buenas gentes duermen, sólo quedan en pie las personas.
Fin de la transmisión
miércoles, 22 de enero de 2014
22 de enero de 2014
Cornellà de Llobregat, 5:36h. Diario de a bordo. Fecha estelar: 22 de enero de 2014
Mi trabajo es tan detestable, que ha hecho que me acuerde de este blog.
La única ventaja que tiene es su conexión a internet y cierta laxitud de mi responsable directo, a la hora de usarl@.
Ventajas de trabajar solo. Recuerdos de Madrid. Estancamiento personal, plasmado en lo laboral.
Uno de los pocos avances en estos casi dos años, ha sido que ahora follo más. Curioso, pues estoy más gordo, más calvo, y tengo peor humor.
Supongo que atrae demasiado la sudapollez.
O que me he convertido en el golfo que siempre quise ser. Al menos en parte.
En unos meses estaré de nuevo buscándome la vida en el extranjero. Si el hado adverso no me hace la puñeta.
Me siento un Céline del tres al cuarto. Sin su desmedida locura y genialidad, pero con las mismas ansias de tirar todo por la borda y estar en constante movimiento.
Inmadurez, lo llaman muchos (demasiados). Sentido común, afirmo yo.
La simpleza y/o complejidad de una persona se puede medir en su grado de acatamiento y expectativas.
Siempre he perseguido la senda del perdedor del viejo Hank.
Sigo en ello, sin saber muy bien por qué, pero sin arrepentirme jamás. Nunca seré un tipo duro. Sólo me queda resistir y fortalecer la cocorota, de tanto querer superar el muro... a cabezazos.
El Amor se resiste, como una vendedora de cosméticos timorata.
La Pasión se desborda, cuando se trata de instintos desconocidos.
El Odio lo mantengo a buen recaudo, para aquell@s que realmente lo merecen. Me resulta demasiado precioso, como para malgastarlo en futilidades.
El Miedo continúa ahí.
El Dolor sólo atañe a lo físico, aunque en ocasiones, insiste en trascender.
Echo de menos al viejo gnomo de la mochila. Es probable que se haya marchado para siempre.
Necesito un trabajo de día.
O mejor, necesito cobrar sin trabajar. Y viajar. Y cambiar.
Y reventar, para volver a empezar.
Que original ¿no?
Fin de la transmisión.
Mi trabajo es tan detestable, que ha hecho que me acuerde de este blog.
La única ventaja que tiene es su conexión a internet y cierta laxitud de mi responsable directo, a la hora de usarl@.
Ventajas de trabajar solo. Recuerdos de Madrid. Estancamiento personal, plasmado en lo laboral.
Uno de los pocos avances en estos casi dos años, ha sido que ahora follo más. Curioso, pues estoy más gordo, más calvo, y tengo peor humor.
Supongo que atrae demasiado la sudapollez.
O que me he convertido en el golfo que siempre quise ser. Al menos en parte.
En unos meses estaré de nuevo buscándome la vida en el extranjero. Si el hado adverso no me hace la puñeta.
Me siento un Céline del tres al cuarto. Sin su desmedida locura y genialidad, pero con las mismas ansias de tirar todo por la borda y estar en constante movimiento.
Inmadurez, lo llaman muchos (demasiados). Sentido común, afirmo yo.
La simpleza y/o complejidad de una persona se puede medir en su grado de acatamiento y expectativas.
Siempre he perseguido la senda del perdedor del viejo Hank.
Sigo en ello, sin saber muy bien por qué, pero sin arrepentirme jamás. Nunca seré un tipo duro. Sólo me queda resistir y fortalecer la cocorota, de tanto querer superar el muro... a cabezazos.
El Amor se resiste, como una vendedora de cosméticos timorata.
La Pasión se desborda, cuando se trata de instintos desconocidos.
El Odio lo mantengo a buen recaudo, para aquell@s que realmente lo merecen. Me resulta demasiado precioso, como para malgastarlo en futilidades.
El Miedo continúa ahí.
El Dolor sólo atañe a lo físico, aunque en ocasiones, insiste en trascender.
Echo de menos al viejo gnomo de la mochila. Es probable que se haya marchado para siempre.
Necesito un trabajo de día.
O mejor, necesito cobrar sin trabajar. Y viajar. Y cambiar.
Y reventar, para volver a empezar.
Que original ¿no?
Fin de la transmisión.
viernes, 3 de febrero de 2012
3 de febrero de 2012
Rubí. 12:48h. Diario de a bordo. Fecha estelar: 3 de febrero de 2012
Carretera y cabezadas han compuesto el grueso del día de hoy.
Y algo de frío en los instantes finales.
De nuevo el autobús, lleno de miserables, extranjeros, pesados, estudiantes, pobretones... y de aquellas personas que aúnan todas estas características en sí mismas.
A mi lado, un, deduzco por su acento, alemán. Callado. Ideal compañero de viaje, al que no le han molestado mis ocasionales ronquidos.
Un poco más adelante, a unas tres o cuatro filas de mi asiento, un capullo, pesado y nervioso. Cansino. Me ha hecho recordar cierta noticia que vi publicada una vez, no recuerdo dónde, en la que un pasajero de autobús fue decapitado con un machete por su compañero de asiento... con motivos más que justificados, parecía ser.
Salida de Madrid. Se me cierran los ojos. Estamos en Medinaceli.
Bajo a comprar agua. Es decir, sufro un nuevo atraco a mano armada.
Vuelta al ruedo. Estamos en Zaragoza.
Llamo a todas aquellas personas que debería haber llamado antes de salir de viaje. La primera, Marta, cuya voz se siente extraña. Javier, Luz, Joaquin, Laura, Alberto, Ángel, Juan Ángel, Manuel... Van pasando por mi teléfono, ya sea en directo o mediante buzón de voz.
Estamos en dirección al peaje de Martorell. Toca bajar a mear. Llamada de mi hermana y mi madre. estoy casi sin batería.
Gracias al Diablo.
Llegada a Barcelona. Joder qué frío.
Metro. Transbordo en Plaza Catalunya. Ferrocarril. Dirección Rubí.
Llegada sobre las 22:30h. Apesto. Somnoliento.
Mi hermana prepara algo de cena. Ataca el queso manchego que le he traido, igual que su compañera de piso. El casero, y compañero de piso también, parece un tipo bastante raro, aunque se muestra muy amable.
La cama se me antoja irresistible. Mañana visitaremos la ducha.
Fin de la transmisión
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