Madrid. 9:29h. Diario de a bordo. Fecha estelar: 1 de enero de 2012
Todos los días del año tendrían que ser igual que hoy.
Mi cena de Fin de Año ha consistido en spaghettis recalentados. Me he despertado a las 17:15h y me he vuelto a dormir a las 20:00h. Ni voy vestido de forma elegante, ni me importa demasiado que día es hoy.
Sin embargo, camino del trabajo, las 22:45h, las calles completamente vacías y no demasiado frío.
Todos los días del año tendrían que ser igual que hoy.
El primer tramo de metro aún contiene algunas familias e italianos borrachos. El segundo tramo resiste con algún retrasado de última hora. El tercer tramo somos tres personas.
Son las 23:30h.
A pesar de que la línea aún sigue siendo finita, me encuentro muy cerca de la perfección.
Llegada al trabajo a las 23:50h. La gente está inexplicablemente feliz.
Me ofrecen uvas, fruta que odio con avaricia.
Apa! Ya hemos cambiado de año. Me han besado esta noche más veces que durante los dos últimos años. Y ahora a currar ocho horas, soportando malos aprendices de borracho, torpones y subdesarrollados en su mayoría.
People are Strange
Con el nuevo día, continúa la quasi-perfección. Pero ahora hace un frío de pelotas.
Gracias a mis queridos chinos, tengo pan caliente.
Tecleo junto a un vaso de humeante leche con galletas. Me hago algo mayor. Stairway to heaven me acompaña solícita y pienso en las deudas que me van a complicar este mes de enero.
Un vistazo al tatuaje de mi antebrazo izquierdo es suficiente para mandar a hacer puñetas todo y a todos.
No podrán conmigo. Cueste lo que me cueste. "Resistencia".
Fin de la transmisión
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