Los problemas económicos de mis padres acentúan mi insomnio. Los de comportamiento de mi hermano, los acrecentan.
Imprevisto financiero. Problemas.
Nos esperan un par de meses realmente jodidos, si no interviene la divina providencia. A nuestro favor, se comprende.
Pero, no nos engañemos. Hemos salido de muchas peores.
La situación con mi hermano sí es peliaguda. Como adolescente perenne, se empeña en vivir lo que todos vivimos a partir de los 17 o 18 años. En esta ocasión insiste en irse a vivir a una casa alquilada con cuatro cafres niñatos.
No tener casi ingresos, ni capacidad organizativa, ni un atisbo de madurez no parecen ser obstáculo para él. Intentar hacérselo ver mientras estábamos comiendo, ha provocado en él la reacción de un niño cuando se enfada. Ha tirado el cubierto al suelo y se ha encerrado en su habitación, dando un portazo.
Tiene 30 años.
Situaciones así, son, de las pocas, que me dejan verdaderamente hecho polvo.
Nunca hemos podido disfrutar de una relación mínima entre hermanos, pues, a medida que fuímos creciendo, las diferencias "mentales" se fueron acrecentando. Mantener un mínimo de conversación con él, resulta un esfuerzo enorme, que me deja exahusto y triste. Nunca es agradable tener que bajar un par de níveles para poder interrelacionarte con tu hermano.
Cago en la puta.
Fin de la transmisión
No hay comentarios:
Publicar un comentario