Madrid. 09:15h. Diario de a bordo. Fecha estelar: 10 de enero de 2012
Leo Messi es Dios. Y Guardiola su profeta.
Hoy hubo beatificación.
Viniendo en ruta alternativa del trabajo, acompañado de Lalo, sinvergüenza canario con desparpajo infinito. Y un poco calenturiento.
Conversación fluída y parcialmente intranscendente. Agradable.
Es difícil hacerme hablar, pero lo consiguió con hechura. Tiene pinta de ser un excelente compañero de borracheras. delirios artísticos y proyectos irrealizables.
Por fin solo. Pablo está instalado en su nuevo piso y puedo disfrutar de mi cama de 1'50 en toda su plenitud. Aunque aún aparece para recoger cosas y, de paso, cascarse un pollo con champiñones y cebolla a la salsa de nata.
Cojonudo.
Aún así, el insomnio me ha cogido cariño. Hay momentos del día (y la noche) en que la percepción de la realidad me es (aún más) extraña. De mi boca salen estupideces inconexas, no afines a las palabras escritas aquí.
Estoy empezando a ver a las personas como rasgos borrosos y espíritus materiales que ocupan asientos en el metro y me taladran los tímpanos con sus parciales conversaciones.
Demasiadas conversaciones. Demasiada gente. Demasiado ruido y banalidad.
El viaje a Barcelona se ha visto truncado. No por falta de dinero (eso siempre se encuentra), ni, evidentemente, por falta de ganas.
La empresa me ha denegado las vacaciones.
Me siento como un puto esclavo. No tanto por este hecho en concreto (he pedido nuevas para la primera semana de febrero. Cuando me las denieguen, lo intentaremos con marzo), sino por el hecho en sí de verme relegado a la obediencia y el aguante, ante la mediocridad del mal repartido mundo empresarial.
La denegación no tiene sentido alguno, en tanto que elegí unos días en que el servicio no se viese afectado por la baja de una persona. Pero, tanto da. La negación como fuerza motora, para calibrar la sumisión del novato.
No es algo personal, lamentablemente, sino generalizado.
Hartazgo.
Aguantar la vida en sí misma es fácil, pero cómo cuesta hacerlo en contra de tu voluntad.
No me llames nazi porque tenga una ilusión.
A este paso acabaré como Patrick Bateman... en feo y pobre.
Time after time
Fin de la transmisión
No hay comentarios:
Publicar un comentario