martes, 17 de enero de 2012

17 de enero de 2012

Madrid. 09:24h. Diario de a bordo. Fecha estelar: 17 de enero de 2012

Apesto.

Eso es más o menos lo que me han comentado mis coordinadores en el trabajo.
Azorados, me han informado de que se habían recibido quejas sobre mi olor corporal.
Quince años trabajando y nunca me había encontrado en una situación así.
Ambos, incómodos, han intentado derivar la conversación hacia términos que normalizasen la situación. Dándome consejos relativos a extremar y paliar mi presunta naturaleza felina.

Sinceramente, me la suda. Nunca mejor dicho. Creo que con ducharme cada día, gastar un par de botes mensuales de desodorante y cambiarme de ropa con asiduidad cumplo de sobras.
Requiem por el olfato fino.

El único sentimiento que me ha provocado la escena es cierta perplejidad, ya que no me había encontrado antes en semejante, digamos, dilema.
Si finalmente me echan por este tema, será una buena anécdota...


Analizando posteriormente la situación, creo que el hecho más significativo es que varias personas adultas no han sido capaces de hacérmelo notar, pasando el "marrón" a dos personas que ni les iba ni les venía, a priori.

Parece mentira la incapacidad del mundo adulto para asumir y afrontar las situaciones incómodas. Sin embargo, a la gran mayoría, principalmente en ambientes cerrados, como puede ser tu lugar de trabajo, no les resulta nada difícil despellejar a sus compañeros ocasionales, ya fuese con motivo o no. Basta una simple brizna de aire y se suman a la causa todo tipo de perfiles humanos. La necesidad de pertenencia a un grupo, fomenta la adquisición de una opinión mayoritaria. Independientemente de que sea cierta o infundada (nótese el matiz).

Situaciones como esta me producen una gran sensación de asco y repugnancia. No soporto la debilidad, pero aún soporto menos que ésta se enmascare tras la mezquindad.

Comentando esta peculiaridad con un amigo, éste se ha sentido indignado por el hecho de que me hayan insinuado que sufro de falta de higiene. Me ha costado algo hacerle entender que esta opinión me importaba un bledo, que consideraba más indignante que esta "acusación" (por llamarla de algún modo) se hubiese hecho sotto voce y de forma poco elegante.

Hemos tenido una interesante conversación y debate gracias a las situaciones estúpidas que se pueden dar en un ambiente laboral donde abunda lo mediocre y descansado.
Que no se diga que no podemos aprovechar cualquier situación.

Gracias he de dar a aquellos que no me enfrentan.

Os debo la entrada de hoy.


Fin de la transmisión

No hay comentarios:

Publicar un comentario