Madrid. 09:23h. Diario de a bordo. Fecha estelar: 9 de enero de 2012
Si tuviese el poder de reventar internamente los órganos de la gente, hoy hubiese sido un buen día para emplearlo.
Hasta tres veces me han despertado hoy diversos factores. A saber, el puto teléfono, los gritos orgásmicos de mi vecina embarazada (y su puñetera manía de follar a mediodía) y el ex-okupa de Pablo.
Al menos las palomas y los operarios no se han sumado a la fiesta.
Para rematar, el jodido Espanyol ha empatado al Barça. Con penalty flagrante en el último minuto no pitado. Villarato. La prensa deportiva del país es de chiste, pero esta semana nos dejará tranquilos... al menos hasta que a Messi le den su tercer balón de oro y las rabiosas hordas mesetarias despotriquen en favor de un portugués o, quien lo hubiese dicho, un catalán. Vivaspaña!
Por suerte muchos "periodistas" no se dedican a algo verdaderamente importante.
La noche en el trabajo se dará entre cabezazos.
Al fin Pablo encontró trabajo y habitación. Recupero mi deseada soledad. Quizá pueda volver a escribir algo decente... y mejorar este blog hasta un nivel post-educativo.
En cuanto llegue febrero, vuelvo a llenar la nevera con cerveza de importación.
Hemos de recuperar las buenas costumbres.
Tengo el cerebro en tinieblas.
Las palabras son escupidas sin un atisbo de lógica. Sin sentido.
El viaje de esta noche en metro lo he pasado en duermevela.
El gnomo que vive en mi mochila me ha pedido que incendie el vagón y a sus pasajeros.
No tenía mechero.
Mañana, será otro día.
Fin de la transmisión.
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