viernes, 6 de enero de 2012

6 de enero de 2012

Madrid. 02:07h. Diario de a bordo. Fecha estelar: 6 de enero de 2012

Noche de Reyes. La ilusión se esfumó tiempo ha. Se tornó en desfase alcoholizado con sexo ocasional durante demasiados años.
Hoy, esta noche, a esta hora, me despierto tras haberme dormido poco más tarde de las 21:00h. Me da a mí que me va a costar dormir de nuevo, por motivos habituales, pero diferentes a los de mi niñez...

Pocas horas de sueño. Chistes sin gracia con Pablo de buena mañana, para evitar pensar en lo absurdo de la situación en la que estamos ambos.
Nos encontramos en una ciudad que no nos disgusta, pero que no nos apasiona. Lejos de lo que queremos y de los que nos resistimos a querer. Siguiendo la senda del perdedor, que diría Charles.
Rindiendo culto al espíritu de la contradicción. Sin remedio aparente.

El viento golpea con ahínco los cristales, tras un día aciago donde se ha conseguido evitar de nuevo el alcohol. De mañana no pasa. La ansiedad pasa factura y quiere cobrar.

Las luces a lo lejos intuyen una ciudad que nunca duerme. Nada más lejos de la realidad. Sólo unos pocos solventamos la existencia, viviéndola al contrario de lo aconsejable.
Somos necesarios para definir la normalidad.

Mañana se supone que he de ir a una entrevista de trabajo, que puedo compaginar con el actual. Dudo que vaya.
Me gustaría echarle la culpa a una incipiente depresión, pero no soy un experto en mentiras. Ni siquiera a mí mismo, que es el más fácil de los embustes.

La Realidad es bien clara y me da de hostias día sí, día también. El hartazgo está escapando a mi control.

¿Qué debemos hacer?


Fin de la transmisión

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