viernes, 30 de diciembre de 2011

30 de diciembre de 2011

Madrid. 18:26h. Diario de a bordo. Fecha estelar: 30 de diciembre de 2011

El coronel Kurtz advirtió a Luke sobre el Horror. Éste, mártir por crucificar entre huevo y huevo cocido, recoge el testigo y promete resistencia eterna bajo el árbol de la horca.
Lejos de allí, en tiempo y espacio diferenciados, un enano bigotudo juguetea con el Mundo. Una estrella del rock destroza su enésima habitación y purifica su cuerpo, siguiendo su mismo ideal.
Rebeldes inconformistas quieren cambiar el mundo entre mosquitos y conforman nuevos órdenes entre moscas y suburbios, amoralidad y delincuencia.
Otros, los más, reafirman su aguante con una oda a sí mismos y a lo/los que le rodea/n. Pueblan bares y resisten y sostienen. Sólo inténtalo.

Vivimos en un Oeste modernizado, donde nuestros servidores pueden llegar a ser nuestros amos. Donde la inteligencia dejará, aún más, en evidencia al Ser Humano.
Somos marionetas en un mundo que, ni conocemos, ni entendemos. El control y la rutina nos convierte en voyeurs de nosotros mismos.
Si alguna vez pudiésemos conocer a nuestros padres, los asesinaríamos para evitar nuestro nacimiento. Sólo, claro está, si nos queda algo de clarividencia y honestidad.

Las pesadillas en Wonderland se asemejan a las ideadas por un sádico. La muerte no es más que otro estado vital, en el que la imaginación crea arte, en el término más positivista de la palabra.

Un buen director cabalga, informando sobre la palabra de Dios. Y soltando hostias como panes y tiros a gogó. Corre el riesgo de llegar a un lugar donde anidan inmortales cabeza abajo y mover los pies rítmicamente está prohibido.

Un amor fatal precede al asesinato y a la justicia poética. Algunos hombres seguimos buscando mujeres que sepan volar. Y un poco putas, preferiblemente. No sos vos, soy yo.
Topotamadre.

Y es que, en fondo y forma, aún existen aventureros de vieja escuela que odian a quien aman y toman la sangre como fuente de ejecución.
En éstos, y en todos, sus armas más potentes cuelgan bajo la cintura. Al igual que sus cerebros.

Salvajes y golpes conforman espíritu francés, homenajeado y respetado mediante lo fantástico. Criaturas ancestrales y monstruosas ponen a prueba el límite y el valor del más corriente de los mortales. Coros terrenales refuerzan sus sentimientos.

El Terror, igual que el Horror, es una característica intrínseca que nos equipara como entes vivos. La forma y las circunstancias remarcan las sensaciones y nos provocan cierto placer insano.
La perversion es otro.

Ludovico nos acecha.
La locura nos acecha.
Las ilusiones nos acechan.

¿A quien no le gustaría subsistir entre el Apocalipsis?


Fin de la transmisión

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