jueves, 15 de diciembre de 2011

15 de diciembre de 2011

Madrid. 0:04h. Diario de a bordo. Fecha estelar: 15 de diciembre de 2011

Pablo tiene una audición el domingo. Me ha obsequiado con un par de horas de Sweet child of mine.
Insiste en enseñarme a tocar el bajo. De momento le esquivo con cierto éxito. Con los brazos de chimpancé que tengo, llegar a algunas cuerdas sería tragicómico...

Afortunadamente ha tenido tiempo para limpiar el estudio, hacerme conocer música más que interesante (Cat People, un grupo gallego, me robó el corazón con su referencia a la película de culto de Schrader. Patricio Rey y sus redonditos de Ricotta se han convertido instantaneamente en referenciales obligados) y cocinar un pollo al vino con champiñones que levantaría la polla de un muerto sin problemas.

Una Quilmes para regarlo todo y una tarde-noche tranquila y económica.


El día en el trabajo se ha convertido en un improvisado concurso de resistencia. Mis párpados contra la formadora. La falta de sueño comienza a pasar factura y no me entero de nada.
Soy el empleado perfecto. El resto del grupo, salvo honrosas excepciones, está implicado en el proyecto. Veremos en enero, cuando comiencen los despidos, pasada la temporada navideña...
La gente tiene demasiado miedo y sacrifica su dignidad por menos de una limosna. Se han creído realmente lo de la crisis.

Casualmente hay una oficina del INEM delante del trabajo. ¿Casualmente? ¿Es quizá un maquiavélico estímulo hacia el aro?...

Si se dejara morir a muchos grandes bancos y multinacionales... No hay pelotas políticas a darle la estocada al capitalismo. Nadie acepta una travesía por el desierto: ni los potentados (que no renuncian un ápice sus beneficios) ni los pringados (que no renuncian un ápice... aunque no tengan ese ápice).
Puedo entender que un padre de familia trague por necesidad. No puedo condescender ante imbéciles imberbes y payasas pseudo-adolescentes que, sin tener nada qué perder, limitan su resistencia al voto. Y encima lo utilizan mal.

Guillotina. Trabajo artesanal y satisfactorio. Las lobotomías exigen tiempo y personal cualificado.
Los inactivos somos el punto de apoyo único de nuestras propias desgracias.


Un día sin beber (Una Quilmes es similar a beberse una sidra aguada) y me sale la vena sociópata.

A fer nones.


Fin de la transmisión

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