sábado, 3 de diciembre de 2011

3 de diciembre de 2011

Madrid. 0:15h. Diario de a bordo. Fecha estelar: 3 de diciembre de 2011


Esta mañana he tenido una conversación vía chat (esa tecnología cargada por Satanás) con Juan Ángel, un gran amigo. Uno de los pocos por los que me vería envuelto en un lío de forma consciente.



Hablando de nuestras cosas, me ha animado a escribir un blog explicando lo que se me ocurriera, tentando a la suerte de la Red, por si alguien lo veía y se interesaba en mi "estilo" (sic).




Como se puede comprobar es, reafirmo, un gran amigo, y lo demuestra con grandes dosis de sobrevaloración.




Y, ahora que me ha despertado un inquieto pensar, como medida para coger el sueño, allá vamos.







Empecemos por el título del blog. Es evidente. estoy, como 4.420.xxx personas en esta nuestra gran nación (donde se pone el Sol con demasiada premura últimamente), desempleado. Y, por tanto, relativamente preocupado (pues las gentes de bien me sufragarán mi existencia al menos durante los próximos seis meses, gracias a su altruismo y la solidaridad impuesta por nuestro Estado del "Bien"estar) y aburrido a partes más o menos iguales.




Aunque, si he de ser sincero, me considero un vago sin necesidad de esforzarme. Me sale de una manera innata y natural, lo que considero un gran don, lamentablemente no reconocido en una sociedad donde se premia el esfuerzo (de hacer ricos a unos, autoexplotándote conscientemente). Siempre he sentido una mezcolanza de admiración y verdadera pena por aquellas personas que aman su trabajo. Su vida debe ser la ostia. Su sentido común no está en la misma onda.

Como cantaba La Polla Records allá por los 80's "y encima con cachondeos de amor al trabajo".

En dos semanas cumpliré 32 años. Con esta edad se presupone cierta madurez y encauzamiento de tu ciclo vital (llamada también, erróneamente, existencia). De momento me adscribo a la suposición. Un año de estos me comprometo a apoyar el hecho consumado.

Me vine a Madrid gracias a una esperpéntica oferta de trabajo, escapando de una ruptura sentimental con una de las mejores personas que he conocido en mi vida. Me aguantó 3 años, suficiente para ganarse una muerte digna y feliz... dentro de muchos años de existencia digna y muy, muy feliz.

Un año después, la empresa ha hecho recortes (la crisis lo justifica todo. Mola) y me veo en una ciudad aún extraña, y con mucho tiempo libre. Todo un reto, fácil de superar. Pero soy taaaaan vago...

Por suerte, o por desgracia, aún está por determinar, tengo de okupa desde hace unos días a Pablo, un amiguete argentino, al que conocí hace algunos años en el marco de una empresa legal, dedicada a actividades ilegales. Al igual que yo, pero por motivos puramente alimenticios, ha dado el salto en Puente Aéreo (mediante autobús) y le tengo de grata compañía hasta que encuentre un sitio donde hacer caber sus cachivaches musicales. Putos estrellados del rock...

Se juntaron en mi casa Pablo y Laura, una buena amiga de Barcelona, que estaba de nuevo de visita en Madrid y en mi casa se ahorra un dinerillo (que se gasta en invitarme al teatro, a beber y a cenar), a la que conocí hace más de cuatro años, y que me ha obsequiado demasiado a menudo con etílicas llamadas de madrugada contándome sus ligues y/o desgracias amorosas. Borja Cobeaga está pensando en tramitar mi adopción.

Las risas del sábado con Pablo no tuvieron precio. Descubrimos un local en la C/ Hortaleza, regentado por un gallego simpático y servicial, al que dejamos sin botellines ni tapas. Cuatro horas y media dan para muchos recuerdos y anécdotas, amén de los "te quiero tío". Sólo falló la derrota del Barça.
Laura se nos unió un poco más tarde, pues había quedado con un amigo y un ex-ligue, pero el ex no respondió como se esperaba y de vuelta a casa, ya sin Pablo (alojado temporalmente en un albergue), volví a ponerme la camiseta de pagafantas. El que nace gilipollas...

El domingo, tras una mañana tensa (mi estudio sólo mide 20m2) el ambiente se relajó con la llegada de Pablo. Tras dejar sin botellines el bar de abajo, recurrimos a esos grandes sostenedores de nuestra comunidad para comprar todas las cervezas que les quedaban. Cada vez me gusta más China.
A Pablo y a mí nos costó subir las cuatro bolsas, pero fuimos aligerando peso por el camino. Nueve pisos dan un margen.

Los cabrones me hicieron servir de tapero. Definitivamente soy gilipollas. Y mucho. Aunque el lomo adobado con queso me queda de vicio.

Las miradas de Laura y el consumo excesivo de alcohol precipitaron la marcha de Pablo. 20 m2 y una sola cama no dan para tanto.
Acompañarla al aeropuerto fue una cruel tortura. Vencí en nombre de todos los pringados de este mundo. Y me llevé unos minutos de verdadera gloria esperando el autobús. En ocasiones una caricia en las manos vale más que cualquier mamada.

Según Juan Ángel debía haberla llamado. Parece ser que es obligatorio, aunque siempre hemos estado meses sin hablar. Al final me he decidido hacerlo hoy, cinco días después (tras haberle enviado algún sms, pues con Pablo ya instalado conmigo, me he convertido yo en el okupa. Ya sabéis lo de gilipollas y tal...).
No me lo ha cogido, ni ha devuelto los sms o la llamada.

Me temo que he perdido una amiga. No se pasa de nerd a donjuán de un día para otro sin alguna que otra consecuencia.
Qué asco de incomunicación, ostia. Parece ser que cuando formas parte de una situación es más difícil que te hablen directamente de ella...

En fin...

Seguiremos infojobseando...
Mañana toca visita al Congreso. Jornada de pueras abiertas (ya son ganas de provocar). A ver si puedo echar algo de cal viva en el futuro asiento de Rajoy.


Fin de la transmisión.

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