Madrid. 20:58h. Diario de a bordo. Fecha estelar: 26 de diciembre de 2011
Navidad. Comida. Sopor.
Pablo me ha hablado en sueños. En mis sueños.
Me ha parecido oírle temprano, pidiendo desayunar.
La calefacción de casa de mis padres funciona tan bien, como para no abandonar la cama.
A pasear se va a levantar su puta madre. No hay tanto que ver en este puto pueblo de mierda.
El vocabulario de hoy no es rico en matices.
Pasadas las 12:30h me he tenido que levantar. Ya me dolía la espalda de estar en cama.
Mi azarosa madre preparaba la comida, mientras mi resacosa hermana, vestida con una camiseta de fútbol que a mí me serviría de calentador, como mucho, soltaba diatribas con mi padre y Pablo. Creo que hablaban de fútbol, aunque estaba aún a medio despertar y sólo les oía como se escucha aquello que no interesa: asintiendo.
Mi hermano cojea al dolerle la rodilla izquierda. Informa que una chica borracha le cayó encima. No le creemos. No nos podemos permitir creerle, tras la noche deprimente.
Otra vez demasiada comida. Deliciosa, pero excesiva.
La conversación fluye casual. Pablo esquiva las preguntas relativas a su familia. Le echo un cable cambiando de tema siempre que puedo.
Al terminar, no nos podemos mover. Mi madre saca una tarta, propia de Brobdingnag.
Ducha y hacia la estación de AVE. No había plazas libres en el autobús.
Ni me entero del viaje. Caigo dormido en cuanto el tren echa a andar.
Llegada al estudio. Coca Cola para aguantar despierto toda la noche. Primer día del curro en turno de noche.
La conversación con Pablo versa hacia la familia. No quiero saber mucho, pero lamento que se encuentre solo en estas fechas. Su historia es compleja y jodida, por lo que no entraré en detalles. La mía tampoco es para hacerlo al 100%.
Llamo a Marta para felicitarle las fiestas. Está preocupada por el resurgimiento de algunos síntomas de la enfermedad que padece. Le va muy bien con su actual pareja.
Siguiendo la tónica habitual, le quito hierro a todo y consigo arrancarle alguna risa.
Todos necesitamos algo de consuelo. Poder mantener ese tipo de conversaciones con una expareja debería ser un deber y no una excepción.
Noticias de Laura. Me ha enviado un par de mensajes por Facebook. Tiene el móvil estropeado, con lo cual las primeras entradas de este blog adolecen de presunción.
Aunque no fuese cierto, preferiría creerle.
Nos veremos en enero.
A las 22:30h salgo hacia el trabajo. La noche transcurre tranquila mientras conozco a los nuevos compañeros. Alguna imbécil que enseña sus cartas demasiado pronto...
A ver cuanto tardamos en tirarnos los trastos a la cabeza.
Fin de la transmisión
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