jueves, 29 de diciembre de 2011

29 de diciembre de 2011

Madrid. 10:08h. Diario de a bordo. Fecha estelar: 29 de diciembre de 2011

Pablo perdió hoy su trabajo. Dos días antes de cumplirse el periodo de prueba le largaron con buenas palabras. No sos vos, soy yo.
Algo así como cuando el amor de tu vida te suelta que "te quiere como amig@".

El muchacho estaba bastante jodido. El hecho de haber agotado todos los subsidios influye en ello.

Como le comenté hace unos días, vivimos en un país y en una sociedad donde poco importa si haces bien o no tu trabajo, pues no somos más que variables numéricas en una gran ecuación donde prima el beneficio ajeno. Puro y duro.
Nunca me he tomado en serio ningún trabajo. Nunca he encontrado uno que me lo permita.
Mi falta de talento y mi exceso de sentido común siguen puteándome.

He intentado animarle, aún cuando pienso que ha sido una buena noticia para él.

La tarde, pues, ha sido de Infojobs y teléfonos de contacto.

Resulta paradójico que nos encontremos en una situación tan rocambolesca, en la que el que quiere trabajar no tiene ni trabajo, ni subsidio y el vago forzoso tenga curro y, cuando proceda, subsidio de gran calibre durante seis meses.

En fin...

Minisiesta antes de ir al tajo. Joder, qué pereza.
Hora y cuarto de metro.
El pueblo llano cambia de fachada cuando cae la noche.
Los estudiantes mutan en post-adolescentes calenturientos que confunden estilismo con daltonismo.
Toda mujer es bella, a una cierta edad. Intervalo de edad que, ciertamente, se está ampliando progresivamente a medida que envejezco.

El metro se vacía mientras mis cabezazos aumentan. Cada vez que abro los ojos, estoy más solo.
Lamentablemente, la línea es finita.
Un día más.

Fin de la transmisión

No hay comentarios:

Publicar un comentario