Madrid. 3:27h. Diario de a bordo. Fecha estelar: 17 de diciembre de 2011
17/12/1979. 2:30h. Nazco.
No es algo que me pase habitualmente, pero estoy bastante borracho. Teniendo en cuenta lo que pasó la última vez que me encontraba así... voy a alejarme de Pablo.
Masacre en el trabajo. Se han cargado a casi todos los implicados y a la honrosa excepción.
El ángel de la muerte (en forma de supervisora buenorra) ha hecho la criba.
Las formas ya no son lo que eran. Estamos retornando a tiempos pasados. Las empresas y los cretinos y bastardas que se creen sus cargos intermedios, han perdido descaradamente la vergüenza. Y eso es una evidente señal de pánico... para algunos (bastantes, demasiados) curritos.
¡A las barricadas! ¡A las barricadas por el triunfo de la Confederación!
A pesar de ello, mi cara de sueño de hoy era ya escandalosamente evidente. Un comentario jocoso improvisado me ha salvado el pescuezo, al hacer reir a la formadora de hoy. Se parece a una famosilla que salió en un concurso de T5. Creo que le llamaban "Cerecita".
No sólo no me han dado pasaporte, sino que me han concedido plaza en el turno de noche. Volvemos a los orígenes. Si paso esta semana de tarde sin incidencias, me habré librado y podré volver a ejercer poco trabajo (nada, por el momento, sigue siendo una utopía irrealizable).
Creo que estoy abusando un poco de la hipocresía...
Volviendo en mi querido metro con Carlos, alicantino compañero de tarde, he podido ver como una pasajera de unos 50 años le chupaba un dedo, hasta la campanilla, a un pasajero de unos 30. Mola.
Pablo llegó bastante alterado. Mal día en el curro. Se lo toma demasiado en serio.
Afortunadamente había cerveza del pueblo en la nevera. Y Guiness. Y el chino de abajo.
Una tormenta monzónica nos persuadió de no ir muy lejos. Las conversaciones interesantes se pueden servir en cualquier plato, si hay buenos comensales.
Y resultó, entre otras muchas cosas, que, hablando de mujeres, hablando de exes, ya fuesen parejas o compañeros de piso, descubrimos que tenemos un conocido en común: Zacarías. Un antiguo compañero de piso de un servidor... y amigo de la ex-pareja de Pablo. Las risas recordando a este peculiar personaje aumentaron nuestras ganas de beber.
Llegamos al punto en que, citando palabras de Pablo, habíamos de ver la película "El lado oscuro del corazón", su película favorita.
Bastante ebrios y con la mente disoluta. Y "habíamos de ver la película".
Una vez vista, entiendo mejor la situación.
No hay cojones a verla en circunstancias normales.
Una exquisita surrealidad continua, que peca en demasiadas ocasiones de pedantería excesiva.
Subiela está como una puta regadera... pero lo demuestra con estilo y mala baba.
Pablo cayó antes de que acabará. Ya está roncando.
Me ha dado tiempo a beberme un litro más, mientras recibo un par de sms de mi hermana, felicitándome e informándome que está en una fiesta de empresa. Por la sintaxis del mensaje, debe ir hasta las trancas.
Y las letras bailan ante mis pupilas. Y estoy fallando demasiado al teclear. Y apago el móvil para evitar acciones erróneas, de esas que encierro en un rinconcito del cerebelo, donde no llega luz alguna. Y envío un mail, recordando a alguien que querer y amar no son sinónimos.
Y...
Fin de la transmisión
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