Viendo un videoclip: Magnolia, de P.T. Anderson.
Viniendo hoy en el metro, mi compañera de asiento venía leyendo El viejo y el Mar de Hemingway. Es uno de mis libros favoritos.
De hecho, es el único libro de Ernest que me gusta. Probablemente, porque cualquier libro donde se aborda la individualidad por encima de cualquier concepción moral, ha de gozar, irremediablemente, de mi simpatía.
No en vano, mi libro de cabecera es El extranjero, la única obra decente del sobrevalorado Camus.
Murakami (Tokio blues), Bukowski (cualquiera, por ejemplo Hijo de Satanás), Palahniuk (Fantasmas)...
Las interrelaciones personales, que algunos buscan con desesperación, suponen para (nos)otros una pausa necesaria para equilibrar nuestra psique y alejarla del anhelante y satisfactorio sentimiento de autosuficiencia emocional.
Defectos de serie de la Creación...
Fin de la transmisión
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