Cornellà de Llobregat, 5:36h. Diario de a bordo. Fecha estelar: 22 de enero de 2014
Mi trabajo es tan detestable, que ha hecho que me acuerde de este blog.
La única ventaja que tiene es su conexión a internet y cierta laxitud de mi responsable directo, a la hora de usarl@.
Ventajas de trabajar solo. Recuerdos de Madrid. Estancamiento personal, plasmado en lo laboral.
Uno de los pocos avances en estos casi dos años, ha sido que ahora follo más. Curioso, pues estoy más gordo, más calvo, y tengo peor humor.
Supongo que atrae demasiado la sudapollez.
O que me he convertido en el golfo que siempre quise ser. Al menos en parte.
En unos meses estaré de nuevo buscándome la vida en el extranjero. Si el hado adverso no me hace la puñeta.
Me siento un Céline del tres al cuarto. Sin su desmedida locura y genialidad, pero con las mismas ansias de tirar todo por la borda y estar en constante movimiento.
Inmadurez, lo llaman muchos (demasiados). Sentido común, afirmo yo.
La simpleza y/o complejidad de una persona se puede medir en su grado de acatamiento y expectativas.
Siempre he perseguido la senda del perdedor del viejo Hank.
Sigo en ello, sin saber muy bien por qué, pero sin arrepentirme jamás. Nunca seré un tipo duro. Sólo me queda resistir y fortalecer la cocorota, de tanto querer superar el muro... a cabezazos.
El Amor se resiste, como una vendedora de cosméticos timorata.
La Pasión se desborda, cuando se trata de instintos desconocidos.
El Odio lo mantengo a buen recaudo, para aquell@s que realmente lo merecen. Me resulta demasiado precioso, como para malgastarlo en futilidades.
El Miedo continúa ahí.
El Dolor sólo atañe a lo físico, aunque en ocasiones, insiste en trascender.
Echo de menos al viejo gnomo de la mochila. Es probable que se haya marchado para siempre.
Necesito un trabajo de día.
O mejor, necesito cobrar sin trabajar. Y viajar. Y cambiar.
Y reventar, para volver a empezar.
Que original ¿no?
Fin de la transmisión.
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